sábado, 7 de junio de 2008

¿Vida?


La vida, ¿es el período donde nuestras almas están despiertas?, ¿acaba con la muerte?, ¿existe después del más allá? son dudas que todos tenemos, miedos que no acaban hasta que se nos extinga la vida, pero he allí el problema, no sabemos cual es su fin.
Siempre he pensado que la vida culmina con la muerte, pero ¿eso es verdad?, según los científicos es cuando la última célula de nuestro cuerpo muere, según otras personas más espirituales o como se les quiera llamar, vivimos después de la muerte, ya que reencarnamos, y con esto el ciclo de la vida nunca termina hasta que nos convirtamos en personas integrales, casi perfectas, ¿pero esta hipótesis está en lo correcto?, según lo que en mi corta experiencia de “vida” he aprendido, o mejor dicho me han inculcado, no, más bien ¡de ningún modo!, ¿es que en mi próxima vida seré un gato?¿un ave?. Creo que una persona no puede ser un día un animal (muere atropellado, o por lo que sea) y al siguiente otro, que al parecer no tiene ninguna relación.
Recuerdo que hace algún tiempo leí un libro llamado: “muchas historias, muchos maestros” (o algo por el estilo), el que supuestamente era una historia real, ya que era un psicólogo quien escribía sobre una paciente que había atendido hace muchos años atrás. Su paciente era una mujer q estaba muy aproblemada y por medio del hipnotismo la ayudaría a resolver sus conflictos, el punto era que ella cada vez que estaba hipnotizada contaba que esta en lugares diferentes, de los cuales todos se remontaban a períodos históricos, ella en cada uno de estos lugares era alguien distinto con otras dificultades, a medida que fue pasando el tiempo el médico se fue dando cuenta que existían lapsus donde había un ente supremo que hablaba a través de ella y que le decía cosas respecto a la vida y a lo que ocurría con ella. Dicho ser le dijo repetidas veces que hasta que uno fuese casi perfecto dejaría de reencarnarse, es decir hasta cuando derrotase a tus sus problemas. Aquí es donde más captó mi atención el libro, ya que esta “teoría” o lo que sea es la más extraña que he oído, a mi parecer la más desquiciada y falsa, ¿Cómo es posible que alguien publique tantas tonterías juntas?¿reencarnación, qué es eso?.
Me resisto a creer que la “vida” puede durar tanto, al contrario de lo que muchos piensan, ya que con los avances científicos las personas tienen mayor expectativa de vida, lo cual hace que en mí exista una contradicción intensa, ya que por un lado encuentro que alrededor de los 80 años deberíamos morirnos, y sin embargo por otro quiero que mi familia viva eternamente hasta que yo muera, ya sé que es algo totalmente egoísta, pero es mi realidad.
Como tenía tantas dudas decidí consultar a “mi buen amigo” el diccionario, que constantemente me saca de dudas, y acerca de la vida salía: fuerza o actividad interna substancial, mediante la que obra el ser que la posee. Como esa definición no me dejó muy clara, seguí insistiendo y encontré una que me dejó con más dudas que era: unión del alma y del cuerpo. Hasta que finalmente hallé la que yo siempre he creído que es: tiempo que transcurre desde el nacimiento de un viviente hasta su muerte. ¿Pero esta acepción esta bien? ¿los fetos no constituyen vida?¿y si no tienen vida qué es entonces?¿es decir qué están bien los abortos?.
Después de pensar unos instantes en lo qué escribí y leí sobre esto, he llegado ha pensar que “vida” quizás no es el término más apropiado para referirse a este intervalo de tiempo que transcurre en nuestro cuerpos y “almas” (con esta palabra aún tengo un poco de escepticismo).


Gisel Tapia 4A

“Hacia un Campo de Fresas”


Luciana es una joven de dieciocho años, que parece tener una vida perfecta, es buena hija, buena hermana, tiene buenas calificaciones, pero en una noche de fiesta toma la mala decisión (influenciada por sus amigos) de consumir Eva (una droga parecida al éxtasis, pero mucho más fuerte y menos conocida), la cual le produce un golpe de calor, lo que derivva en un coma. Luciana es internada en el hospital y el médico les advierte que las siguientes cuarenta y ocho horas serán las más críticas, porque ahí se definirá el futuro de la joven.
¿Cómo es que ella llegó a ese estado? ¿Es tan fuerte la presión que ejercen tus amigos? ¿O es que realmente no lo son?
Estas interrogantes y muchas otras, plantea la novela de Jordi i Fabra, titulada “Campo de fresas”.
Las drogas son un tema latente en nuestra sociedad actual, tanto legales como ilegales. Siempre va a existir la posibilidad de adquirirlas, pero es decisión propia hacerlo. Por eso es tan importante tener una fuerte convicción de lo que se piensa, de la forma en que se ve la vida. No todas las personas son así y es por ese carácter débil que los pasan a llevar o los obligan a hacer cosas que no quieren. Además no pueden considerarse amigos quienes pasen a llevar lo que piensas o quienes miren en menos tu forma de ser o tu forma de pensar, pues, los verdaderos amigos son aquellos que sin importar como eres o en que crees están a tu lado “en las buenas y en las malas”.
En el libro “Campo de fresas”, además aparece otra historia, una paralela, que cuenta la lucha de Loreto, la amiga de Luciana, en contra de la bulimia, enfermedad mental que poco a poco consume su cuerpo.
Loreto no quiere darse cuenta que si no para no va a vivir, está completamente deformada y aún así sus ojos no quieren ver la realidad. Está cegada por esa interminable competencia de estar más delgada, pero lo que aún no quiere ver es que esa competencia ya no es consigo misma, sino que su contrincante es la muerte.
¿Cómo es que nuestra sociedad ha llegado a estos límites, cómo es que la vida de miles de niñas y niños ha llegado a pender de un hilo?
Pienso que la culpa la tiene la sociedad misma, su nueva forma de concebir la belleza ha afectado por completo la vida misma y cada vez más se desea estar en la onda, tratar de parecerse a las modelos, a las actrices y a todos esos estereotipos de mujer bonita u hombre bonito que el cine, las revistas y las mismas personas fomentan.
Creo que deberíamos retroceder un poco en el tiempo y volver a valorar esos kilitos de más, y la belleza interior de las personas, pues, no solo importa una cara bonita, la que verdaderamente importa es la forma de ser, la forma de pensar y la forma en que dicha persona, se enfrenta ante la vida.
Por último, el libro presenta la conciencia de Luciana mientras está en coma, allí se observa como ella lucha por tomar una decisión: si descansa, deja de sufrir y muere, o si se enfrenta al problema, al dolor y como en un juego de ajedrez, le hace Jaque Mate a la muerte.
Macarena Bustamante 4 A

martes, 3 de junio de 2008

Tranquila Visión Nocturna


Se acercó al cuerpo lenta y sigilosamente, saboreando la culpa nocturna, satisfecho de expiar, uno a uno, lo demonios que atormentaban su mente desde hace días.Podía sentir el viento escociéndole las mejillas, mientras su mirada permanecía fija en la presa. Se acercó a su rostro, aún tibio, aún sonrosado, aún palpitante y adolorido, pudiendo así captar el vaho de perfume alrededor de su cuello."Pachulí barato" murmuró, al punto que identificaba la verdadera esencia de su nueva víctima, cual Jean Baptiste, intentando capturar en el recuerdo cada partícula de aquel aroma.Reparó en sus delgadas muñecas, plagadas de antiguas cicatrices, imaginó entonces secretas ceremonias privadas, en donde ella, sin piedad, había martirizado su carne, en venganza de quizás que abusos, de quizás que oscuro dolor.
Procedió entonces a extender su maletín, y extraer los utensilios necesarios para llevar a cabo su futura tarea, la fiesta en serio, la verdadera razón por la cuál se hallaba allí.Sus manos, enguantas y esterilizadas, sudaban la anticipación e impaciencia a lo largo de semanas. Eternas semanas sentado en su estudio esperando una llamada, rogando secretamente por alguna tragedia inesperada, paseándose como buitre por la unidad de cuidados intensivos, aguardando en silencio a que la muerte hiciese lo suyo.Pero, en vista de la demora, decidió hacer el trabajo por si mismo…El cuerpo de la muchacha se enfriaba lentamente. Su rostro, de por sí pálido y alicaído, ya no parecía dormido.Acarició el lacio cabello de ella, con ternura casi, como si aún conservara algún vestigio de humanidad oculta bajo las tinieblas de su espíritu, dejándose vislumbrar en aquel brevísimo instante.No podía creer lo sencillo que fue…Caminaba por las mismas calles tantas veces recorridas, con un sabor amargo a frustración en la boca, temiendo ser asfixiado de un momento a otro por el ubérrimo deseo acumulado durante noches. Entonces, con las esperanzas a medio perder y la compostura en ascuas, la vioFue como si un rayo de luz surcase las tinieblas en su encuentro, como un ángel enviado por Dios en sacrificio, dispuesto a rescatarle de su delirante martirio, a darle de beber su sangre para qElla caminaba rápido, sin detenerse a mirar a nada ni a nadie, con ese aire propio de las jovencitas desdeñosas, enfundada en una chaqueta liviana. Saltaba a la vista que no esperaba una noche tan fría como aquella.Las manos en los bolsillos, los hombros encogidos, y la cara semioculta entre los pliegues negros y blancos de su bufanda favorita, compusieron una imagen completamente irresistible para él, quien, de todas formas, no estaba en condiciones de regodearse.No lo pensó mucho, simplemente no entendió la magnitud de la hazaña que se disponía a realizar, ni tampoco la delgada brecha que se impuso romper.Le dio un poco de ventaja a su futura víctima, era un hombre que no se contentaba con el éxito fácil, y poco antes de perderla de vista, encaminó sus pasos hacia ella.Su aliento iba dejando trazas en el aire glaciar, y el oscuro cielo nocturno, sin ninguna miserable estrella solitaria, le inspiraban seguridad y confianza. Nadie, absolutamente nadie podría verlo, ya que el clima gélido obligó a los ciudadanos a recogerse más temprano aquel día.De pronto tuvo la impresión de haber llevado a cabo esto miles de veces en el pasado, invadiéndole súbitamente una increíble claridad. Del que sabe exactamente qué debe hacer.Recorrió con su índice la comisura de sus labios alguna vez rojos y frutales, mas ahora blancuzcos y excesivamente secos. Sus largos dedos de concertista recorrieron el mentón de la muchacha, su largo y elegante cuello, para luego, por fin, palpar terreno conocido.Finalmente se sentía en su materia, envolviéndose en la euforia tan familiar y cotidiana.
El verdadero placer estaba por comenzar.Sintió el pasto húmedo en las rodillas, y sus manos rodeando el pescuezo de la muchacha, ahora víctima, ya hecha presa. Sus nudillos se hundían en la piel débil del cuello, y el peso de su cuerpo sobre el de ella logró que, poco a poco, dejase de oponer resistencia.Cuando por fin cesó el forcejeo inútil, pudo ver en su expresión de terror una satisfacción hasta entonces desconocida. Pudo medir la extrema fragilidad de la existencia humana, y el hecho de sentir una vida escurriéndosele por las manos, envalentonó su ánimo.Estaba habituado a otro tipo de muerte, una muerte de cuerpos indiferentes, fríos y al punto de la putrefacción, conservándose indignamente en frigoríficos diez mil veces usados y vueltos a utilizar. No, no existía nada majestuoso en aquella frialdad excesiva. Tal como pudo descubrir, nada se comparaba con el calor de la sangre sin coagular ni la piel aún tibia, evidencias de la vida que acababan de exhalar. Podría decirse que se sentía como el mismo Dios, dueño de la vida y Señor de la muerte.Hundió sus manos en el tejido adiposo. Su respiración se hacía cada vez más agitada, sentía como se le aceleraba el pulso, y como cada célula de su cuerpo estaba concentrada en el mismo punto, tensa y expectante a sólo un movimiento del bisturí en la mano derecha.De pronto descarga un golpe, con su diminuta arma de bolsillo. Se trata de un corte limpio y exacto, digno del más perfeccionista de los cirujanos.Vuelve a hundir el bisturí en la carne blanda de la víctima, ahora paciente. Siente como atraviesa, rompiendo cada fibra de frágil tejido. La maravillosa tibieza de la sangre brotando a mares, que todo salpica de su agridulce sustancia, empapando el ánimo del examinador, extasiado ante la visceral realidad que le envuelve. Se abandona al placer de cortar, explorar, vaciar, enterrar y sacar nuevamente su, ahora, letal arma, olvidando antiguas restricciones, aceptando de una vez su verdadera esencia, capturándola, tal como había intentado hacer con la chica.La vista se le comienza a nublar. Sus manos no responden, presas de una súbita parálisis, y su mente empieza a divagar. Todo a sus alrededor se distorsiona. El mundo conocido se fusiona de pronto con otro. De pronto siente frío, el cuerpo y mente gélidos, tardando varios minutos comprender que temblaba descontroladamente.Una armoniosa voz le llamó desde otro tiempo, incitándolo a seguirla..- Señor, responda, ¿Me escucha?-Todos los sonidos pasaban a través de una especie de nebulosa que le envolvía por completo, impidiéndole ver u oír con claridad.Con la última reserva de sus fuerzas, levantó los párpados y vio como un mar de rostros le rodeaba, abriendo sus fauces, todos a la vez, como una gran masa, una bestia enorme.Intentó safarse, evitar las miradas acusatorias, pero una mano suave pero firme, lo mantenía quieto.Estaba tendido en el asfalto frío, cerca del parque metropolitano.
Logró abrir los ojos por completo, y allí pudo observar claramente a quien le hablaba, aunque no podía asimilar por completo sus palabras- Señor, tranquilo, ya vienen los paramédicos- dijo una muchacha menuda, encogida en una chaqueta no lo suficientemente gruesa para soportar el clima invernalÉl sólo la observó, con todo el detenimiento que pudo. Su cabello lacio, sus muñecas maltratadas, y su cuello…tan irresistiblemente blando, en donde sus nudillos se hundirían tan bien, envuelto en una bufanda negra y blanco. Después se sumergió en el último sopor nocturno, abandonándose en los brazos de su benefactora...

domingo, 1 de junio de 2008

EL EXTRANJERO Y EL TÚNEL



El extranjero, como su nombre lo dice, nos presenta a un hombre totalmente ajeno, a su realidad circundante. Un hombre solitario por acuerdo propio, de una vida vacía, que cuando se entera de la muerte de su madre, no demuestra dolor, por lo que finalmente es juzgado ante los ojos de la sociedad.
A pesar de que Camus nos presenta a un personaje carente de valores, indiferente, que no se entristece ni alegra con nadie ni con nada, no podemos negar que es producto de una sociedad indolente, oscura y vacía.
Claramente, el contexto en el cual fue escrito el relato (posterior a la segunda guerra mundial), denotará los rasgos sufridos por la sociedad europea en la época.
Evidentemente Mersault, es una víctima más de la guerra.

En “El Túnel”, no cabe duda que estamos frente a la revelación de la mente humana, pero en la más oscura de sus facetas. El personaje protagónico, se obsesiona con la mujer que cree amar o que tal vez verdaderamente ama y termina, en un impulso de su misma personalidad autodestructiva, asesinándola, por causa de sus temores infundados.
No es menor en esta obra el tema del reconocido concepto del existencialismo, develado ante los lectores con amplias pautas, a través de la personalidad de Castel. Ya que, luego de vivir en la soledad , incomprendido, cree en la posibilidad de haber encontrado quien lo entienda ( considerando la intención del cuadro que él pintó) y con quien poder compartir su vida. Finalmente, el personaje cree descubrir que realmente las personas pertenecen a túneles paralelos, que jamás se cruzan.